Rodada Patos Racing Club: una mañana de hermandad, ruta y adrenalina rumbo al Track Day de ACMG
El pasado 11 de enero, los integrantes y amigos del Patos Racing Club se dieron cita desde muy temprano para vivir una jornada que combinó lo mejor del motociclismo: carretera, convivencia y velocidad. El punto de reunión fue una gasolinera ubicada en las cercanías del aeropuerto, donde poco a poco comenzaron a llegar los riders, encendiendo motores y compartiendo saludos que anticipaban un día lleno de emociones.
Desde las primeras horas, el ambiente se llenó de entusiasmo. Entre el sonido de los escapes, las revisiones rápidas de las motocicletas y las fotografías grupales, se respiraba esa energía especial que solo se vive antes de una buena rodada. Para muchos, este encuentro representaba más que un simple recorrido: era una oportunidad para reconectar con amigos, conocer nuevos integrantes y fortalecer los lazos que definen al Patos Racing Club.
Luego de una breve charla de organización y seguridad, la caravana emprendió su marcha de forma ordenada, avanzando con disciplina y respeto vial. El trayecto hacia el punto del desayuno fue una experiencia que permitió a los riders disfrutar de la ruta, el clima y el placer de rodar en grupo.
La primera parada fue en un restaurante cuidadosamente elegido, donde los participantes pudieron degustar un delicioso desayuno. Este momento fue clave para recargar energías y, sobre todo, para convivir. Entre risas, anécdotas y planes para el resto del día, los motociclistas compartieron experiencias, intercambiaron consejos y celebraron el simple hecho de estar juntos.
Este espacio de descanso no solo sirvió para alimentarse, sino también para fortalecer la esencia del club: la amistad, el respeto y el amor por las dos ruedas. Cada mesa se convirtió en un punto de encuentro donde se forjaron recuerdos y se reafirmó el sentido de pertenencia.
Con las energías renovadas, los motores volvieron a encenderse. El siguiente destino estaba claro: el Track Day de ACMG, un evento que prometía velocidad, aprendizaje y mucha adrenalina. La caravana retomó el camino con un ánimo renovado, conscientes de que lo que les esperaba era una experiencia completamente distinta, pero igual de emocionante.
El recorrido hacia el autódromo se vivió con expectativa. Para muchos, sería su primer contacto con pista ese año; para otros, una oportunidad más de mejorar su técnica y disfrutar del potencial de sus motocicletas en un entorno controlado.
La llegada al Track Day de ACMG fue el broche de oro para esta rodada. Ver a los miembros del Patos Racing Club ingresar juntos, listos para cambiar la carretera por el asfalto del circuito, fue una imagen que reflejó perfectamente el espíritu del club: versatilidad, pasión y unión.
Esta rodada demostró que el motociclismo no se trata solo de velocidad o destino, sino del camino, las personas y los momentos compartidos. El 11 de enero quedará marcado como un día en el que se vivió la pasión por las motos en todas sus formas: ruta, convivencia y pista.
El Patos Racing Club sigue escribiendo su historia kilómetro a kilómetro, creando experiencias que trascienden la carretera y se convierten en recuerdos inolvidables.






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