18va. edición Vuelta del Coyote y sus amigos

18va. Edición de la Vuelta del Coyote y sus Amigos: una travesía que unió caminos, historias y corazones sobre dos ruedas

La 18va. edición de la Vuelta del Coyote y sus Amigos se vivió como una de las rodadas más emotivas, multitudinarias y significativas del año, reafirmando su esencia como un encuentro que va más allá de los kilómetros recorridos. Este evento, que año con año reúne a motociclistas de distintos puntos del país, volvió a demostrar que la hermandad biker no conoce distancias, marcas ni estilos: solo pasión compartida.

El punto de reunión inicial fue Villa Nueva, donde desde tempranas horas comenzaron a llegar decenas de riders, listos para vivir una nueva aventura. Entre saludos, abrazos, motores encendidos y fotografías, se respiraba un ambiente de emoción y expectativa. Cada motociclista sabía que no se trataba de una rodada cualquiera, sino de una tradición que une generaciones y crea recuerdos imborrables.

Desde Villa Nueva, la caravana partió rumbo a Escuintla, un trayecto que no solo fue un recorrido geográfico, sino también un momento de convivencia en movimiento. A lo largo del camino, los participantes compartieron anécdotas, risas y la satisfacción de rodar en grupo, sintiendo la libertad que solo una moto puede ofrecer.

En Escuintla, se dio uno de los momentos más especiales del día: el esperado encuentro con los riders que venían desde Quetzaltenango (Xela). Este punto simbolizó la esencia de la Vuelta del Coyote y sus Amigos: la unión de caminos, el reencuentro entre viejos amigos y la bienvenida a nuevos participantes que se sumaban por primera vez a esta experiencia.

Una vez reunidos todos, la caravana retomó su rumbo, ahora con un solo destino: Esquipulas, un lugar cargado de espiritualidad, tradición y significado para muchos guatemaltecos. El trayecto hacia este punto fue una muestra impresionante de organización, respeto vial y compañerismo. Ver a cientos de motociclistas avanzando juntos fue un espectáculo que captó la atención de quienes se encontraban a lo largo del camino.

Durante el recorrido, los participantes atravesaron distintos paisajes, desde zonas urbanas hasta tramos más abiertos, donde la naturaleza se convirtió en testigo del paso de esta gran familia sobre ruedas. Cada parada fue una oportunidad para hidratarse, compartir impresiones y reforzar los lazos que hacen de esta rodada algo tan especial.

La llegada a Esquipulas fue recibida con aplausos, emociones a flor de piel y un profundo sentimiento de logro. No solo se había cumplido una meta geográfica, sino también una meta emocional: llegar juntos, cuidarse entre todos y demostrar que la unión biker sigue más viva que nunca.

La Vuelta del Coyote y sus Amigos no es solo una rodada; es una experiencia que mezcla aventura, amistad, tradición y propósito. En su 18va. edición, quedó claro que este evento se ha convertido en un referente dentro del motociclismo nacional, no solo por su recorrido, sino por el mensaje que transmite: el camino es mejor cuando se comparte.

Cada participante regresó a casa con nuevas historias, fotografías, aprendizajes y, sobre todo, con el orgullo de haber sido parte de una travesía que deja huella. La Vuelta del Coyote y sus Amigos 2025 no solo sumó kilómetros, sumó momentos que quedarán grabados para siempre en la memoria de quienes la vivieron.